sábado, 28 de mayo de 2016

El poder por el poder




               Quisiera poder acertar una sola vez,
especialmente cuando hay riesgo,
cuando el horizonte no está claro,
y una gran tormenta se avecina.

Las ganas de hacerse con el bastón de mando,
nos han entusiasmado desde niños,
el ansia de poder y dominar ciega,
hasta el punto de perder el juicio,
y se puede llegar a lo más ruin por el mando,
ya sea por dinero, o venganza,
la historia nos lo ha demostrado,
y el mundo lo acusa cada día.

Dominar un barco en alta mar,
con la mar embravecida,
y faltos de tripulación experta,
nos puede conducir al naufragio,
porque la vorágine de las olas nos tumben,
y no tengamos la suficiente experiencia
para salvarnos en un mar de dudas y apoyos.

Tensemos bien nuestras velas,
lavemos nuestros cerebros,
procuremos que no n os confundan,
que los chistes no se comen,
porque el horizonte está muy oscuro.


Trotamundos

A nuestro querido hidalgo




El de la triste figura.
Así te escribió Cervantes.
honrado flaco y galante,
lucías en tu montura.

                        Tan leal fue Sancho Panza
que admirando tu talento,
cabalgó siempre a tu lado
encima de su jumento.

Ibas deshaciendo entuertos
allá por donde pasabas.
La honra de tu hidalguía
te estallaba en la garganta.

No había monstruos ni gigantes
aq quien tu valor temiera.
Ni amor más fiel y más puro
que tu amor por Dulcinea.

Diría a vuestra merced...
Venid a los tiempos nuestros
pues aquí hallaréis entuertos
para poder deshacer.

Políticos y banqueros
y también la alta nobleza,
evaden con desvergüenza
sus bienes y sus dineros.

La justicia les ampara.
Tienen siempre carta blanca.
La corrupción se ha instalado
en nuestra querida España.

Brotan y brotan corruptos
allá por donde pisares,
hoy uno, mañana otro,
como setas, a raudales.

Por eso, vuestra merced,
mi querido don Quijote,
                        de vuestros tiempos volved.                                                  
Apareced un buen día
para impartir la justicia
que callan sus señorías.

Para deshacer entuertos
que vuestra lanza derrota.
Para castigar mafiosos
que a nuestro país deshonran.

¡Ay don Alonso Quijano!
Arrogante aventurero,
audaz, gentil caballero.
Impacientes, os esperamos.

Luna

Conciencias en suspensión




 Un antiguo fragor batallador de frases y palabras entontecieron los sentidos ciudadanos, que quedaron como  acorchados por tanta palabrería  rápida, leve, de contenido turbio, para quien confiaba en políticos salidos de la Transición. Así nos mantenían, en una fatua posición del estado de bienestar, de la que nos apearon en marcha y sin avisar para que nos estrellásemos.

En estos días de primavera de 2016, cuando agobiados y cabreados nos relatan por todos los medios, las milongas del caso Púnica. La última borrachera de esa ristra  interminable de corrupciones y grandes chorizadas, nos habíamos situado en la etapa del escándalo y la indignación. Con los casos de Gürtel, Malaya, Palma Arena, Nóos, ERE, Palau, preferentes, tarjetas black, Rato, Bárcenas,  e incontables  cargamentos de basuras más.

            El shock de la crisis se volvía estupor ante el descarado vuelo de la rapiña, en un paisaje de recorte social  y empobrecimiento. Habíamos  asistido al esperpento del auto de fe del juez Garzón. Para regocijo de corruptos y carcamales, te quedabas perpleja al ver que algunos cargos políticos, imputados en expolios del patrimonio público, eran jaleados a la puerta de los juzgados. Pero era un espejismo: la mayoría de la gente  estaba realmente harta. Al  límite
.
De pronto, hubo un momento que salió a la superficie esa realidad oculta: la mayoría social no era indiferente, no aceptaba la suspensión de la conciencia. La mayoría podía valorar positivamente la Transición, pero no que se la utilizase como tapadera del conformismo corrupto.

En está clave de humor sutil, que germina en lo frágil como una arquitectura de la inteligencia, creo  que en España hemos llegado a la preocupante fase histórica  de contar chistes y reírse sin parar.  Esto me recuerda a J. Antonio y sus chistes.

Dos ejemplos: Castelao, “en una de sus viñetas cuenta como una madre enfadada le dice a su hijo ¿Por qué no quieres ir nunca a la escuela? Y él responde “porque siempre me preguntan lo que no sé”. Y la otra es,  “Sobre un zar ruso que quiere imponer un nuevo impuesto a unos poblados judíos, y envió a su consejero a alguno de esos poblados para observar la reacción. El informador regresó con datos muy preocupantes: la gente estaba muy indignada, lo consideraba un abuso. El zar decidió duplicar el impuesto. Y el consejero regresó con un informe sorprendente. La gente hacia chistes y todo el tiempo se reía del zar insaciable, y de los abusos de los mandamases. El zar, después de pensarlo, reaccionó preocupado: “Si están haciendo chistes, dejemos las cosas como están. No  se les va a poder sacar ni un rublo más
.  
             Quizás  el Gobierno podía mirarse en el zar, no sea que nos dé por hacer chistes y reír.


QUIRÓN 

El retrovisor





            Regresábamos después de pasar unos días de vacaciones en la playa. Durante el tiempo que duró el trayecto y desde la ventanilla del coche fui observando el paisaje que se ofrecía ante mis ojos.

            Según avanzaba el vehículo por la carretera se podía apreciar los cambios que se iban produciendo a lo largo del camino. Al principio el entorno de la vía se cubría de verde que vestían los árboles que acababan de tirar la flor para dejar paso al fruto, y cerca de ellos el mar y el sonido de las olas. Por unos instantes dejé de contemplar el paisaje y cerrando los ojos reviví mis paseos por la playa, las olas que llegaban hasta la orilla y a la línea que dividía el cielo y mar y cómo este se teñía del mismo color.

            El viaje seguía su curso. De nuevo me dispuse a contemplar lo que se veía a través de la ventanilla. Ahora los campos que atravesábamos se cubrían de trigales y  sus espigas verdeaban sacudidas por la suave brisa que había empezado a mover sus finísimos tallos. Por unos instantes pensé en los trigales de otro tiempo.  Recordé que de niña jugaba junto con otras niñas en el sembrado que había junto a la casa donde vivíamos. Sonreí al recordar cómo nos lanzábamos los tallos que se mecían como si fuera un mar de verdes aguas acariciadas por el viento suave de las tardes de primavera. Algún tiempo después, y ya en la ciudad, seguía recordando aquellos campos sembrados y el olor del trigo verde. Años después, cuando desde la carretera veía una siembra de trigo, me decía a mí misma que aquellos no eran tan altos como los de mi niñez, que casi alcanzaban mi estatura, hasta que un día comprendí que los trigos crecían igual, lo que había ocurrido es que yo ya no era la niña que jugaba entre las espigas de los trigales verdes.

            Los campos sembrados dejaron paso a los viñedos. Las cepas ofrecían un orden riguroso, y de sus enroscados troncos comenzaban a brotar las verdes hojas que darían cobijo a las uvas, que tímidamente empezaban a florecer.

            El viaje tocaba a su fin. En la distancia se podía ver los altos edificios de la gran ciudad. Ahora según nos íbamos acercando a ella, la carretera se abría en brazos que llevaban a los coches hasta su lugar de destino.

            Por unos instantes mire al retrovisor, no al del coche, sino al de mi  mente. De nuevo creí ver los verdes campos. Las amapolas que sobresalían entre la hierba con sus faldas rojas. Los viñedos con sus troncos enrocados. Y a la niña que jugaba entre los trigales verdes.


I R I S

Viaje a Cáceres




             Comenzamos el viaje siendo puntuales,
             debe de ser para que todo salga bien,
             hicimos la parada para tomar un café,
             y llegamos a Plasencia con el fin de conocer.

             Recorrimos por sus calles,
             por sus plazas y el castillo,
la catedral y su historia,
y el acueducto, chulillo.

Y pudimos contemplar
el Parador Nacional,
magnífico artesonado
y el claustro fenomenal.

Y la comida fue buena,
para Monfragüe marchamos,
para ver la flora y aves
y que bien que lo pasamos.

Las lluvias de primavera
han creado tal paisaje,
que la flora nos descubre
la belleza de su traje.

Corren los ríos y arroyos,
y son por miles las flores,
las encinas y quejaos
forman un coral de olores.

Nos detuvimos un tiempo
para ver volar las aves,
los buitres tan enormes
que anidan en los lugares.

En Cáceres, el hotel,
lugar para descansar,
luego hicimos la visita
del arte monumental.

Con un simpático Guía
recorrimos todo el arte,
y hasta escuchamos flamenco
que nos llegó de otra parte.

Luego después en Trujillo
visitamos a Pizarro,
alguien se tomó un café
otros le dieron al jarro.

Emprendimos el regreso
contemplando los paisajes,
de la gran tierra extremeña
de sus dehesas y parajes.

Digamos que con unos guías
como los que hemos tenido,
los viajes son muy amenos
y estamos entretenidos.

Tener alguien como Antonio
en una visita a este parque,
es vivirlo y comprenderlo
y te lo convierte en arte.

Para Luis y para Antonio
y para la asociación,
alabo vuestro trabajo,
lo que hacéis con corazón.


Trotamundos

domingo, 22 de mayo de 2016

El príncipe de los ingenios





            Hace 400 años falleció el alcalaíno más universal de toda la historia española. Formó parte activa de nuestro Siglo de Oro. Nos dejó su herencia literaria que transformó el sentido de novela que llega hasta nuestros tiempos. Tocó todos los palos: cuento, costumbrismo, épica, picaresca, teatro, etc. Junto con su coetáneo William Sakespeare, dieron luz  a un nuevo giro, tanto en la forma de escribir como base de enriquecimiento de la lengua anglosajona y castellana.

             Miguel de Cervantes nos dejó el libro más leído en el mundo, después de la Biblia, qué aunque han pasado muchos años, sus personajes y aventuras se podrían extraplorar a nuestros tiempos.

          Hoy, Don quijote podría ser perfectamente un activista de Greene Peace cabalgando en su zódiac en lucha contra un superbuque con residuos radioactivos, o enfrentándose en lucha enconada a las huestes del malvado que quiere desahuciar a una pobre familia de su vivienda, o escalando un rascacielos, enarbolando su pancarta reivindicativa.

              No le faltarían rufianes y malandrines, salteadores y buhoneros que venden humo, ni quimeras por realizar, ni entuertos e injusticias que desfacer.

                 Tampoco le faltaría quien le acompañara en su locura utópica, que le advirtiera de los peligros y fuera la voz de su conciencia, cual Pepito Grillo, y sin embargo, aún no estando de acuerdo con sus quijotadas, le pudiera el deseo de gobernar ínsulas y península, y llegara hasta el final de las mismas. Un filósofo del pueblo, con sus cuitas y refranes, que serviría a dos señores;  El dinero y el poder.

            No sería de extrañar que el hidalgo actual fundara una ONG “Quijotes sin fronteras” para poder luchar ante tantos descalabros y calamidades que nuestra vida actual nos trae.

                Don Quijote no ha muerto. Siguen existiendo personas altruistas que luchan por conseguir metas inalcanzables y que se chocan con los muros de la intransigencia, la insolidaridad, el poder del capital, la codicia humana y los males endémicos de nuestra sociedad actual.

            Perseveremos para que Don Quijote siga ganando duelos de nuestra vida cotidiana.


Rabo de lagartija

Isidoro:





Había nacido Ángeles y estábamos con aquellas preocupaciones, cuando avisaron que  mi hermano tenía que  hacer la “mili”. Era lo normal en aquel año de 1956, cumplía 21años. Lo que no era tan  normal fue que desde el Estamento Militar empezaran a llegar a casa requerimientos. Los papeles de Isidoro no estaban legales. Menuda movida se formó.

 Resulta que mis padres estaban solo casados por lo civil en 1935. En esos papeles mi hermano Isidoro, para las autoridades militares que guardaban la dictadura y le moral católica de todos los españoles, rezaba  como hijo de soltera. Y claro, tampoco le servían ni el bautizo, ni la comunión. Era un paría. Sin padre ni hermanos. No éramos católicos

            Vamos, que mis padres se tuvieron que casar por la iglesia a toda velocidad, así como Isidoro ser bautizado y comulgado dentro de la iglesia y acompañado de padrinos y demás familia.  Mi hermano, el pobre, estaba que se moría de la vergüenza.

            Y todo eso para cumplir con un deber, que tuvieron todos los jóvenes hasta 1984. Mi hijo en ese año salió exento a los 18 años, porque fueron los años del babi boom,  por la gran cantidad de muchachos en edad de ir a la mili, que había en España

             Una vez cumplidos los requisitos, el Estamento Militar le permitió cumplir su compromiso con la patria en Tetuán, (Marruecos). Allí se pasó los 21 meses que le concernían. En tanto tiempo, él escribía y nos mandaba preciosas fotografías de ese país, cuyo personaje central era él. ¡Qué guapo estaba!, lo mismo con chilaba y fez que vestido con el traje de fiesta de Regulares, que era su regimiento. Era un hombre de gran prestancia física, y fíjense que digo hombre, porque en aquella época, a los 21 años, la responsabilidad se denotaba en su rostro y en el ademán de las personas, y viendo aquellas hermosas fotografías nadie hubiera dicho qué chico tan atractivo, como diríamos ahora, sino que hombre.

            Mi madre, la pobre, se le iluminaban los ojos, en cuanto se recibía carta de Marruecos. ¡Saber de su hijo mayor! Tener noticias suyas era el mejor regalo que podía soñar. La carta venía abultada, siempre mandaba alguna fotografía. La fotografía era uno de los negocios que mi hermano emprendió  durante aquellos casi dos años, lejos de casa. Para ganar un poco de dinero, porque les hacían pasar mucha hambre, decía él. El  otro era el té. Contaba con todo lujo de detalles  en qué latas hervía el agua, que té compraba disfrazándolo de primera marca, y cómo para colarlo utilizaba un calcetín viejo. Y lo contaba con una cosa, que nadie se lo creía del todo.

 El caso es, que a nosotros recibir noticias de mi hermano, era como estar escuchando las fabulas de un gran cuentista. Menos para mi madre, que se creía aquello del hambre y se ponía como una furia. ¿Para eso se lo han llevado tan lejos, nada menos que a Marruecos y con aquellos salvajes? ¿Pero no os habéis fijado en las caras de la guardia de Franco? Añadía con grandes espavientos.

            Y allí estábamos todos convenciéndola. Pero Madre, no le has visto en la foto. ¡Fíjate!, no ves lo guapo que está, anda mira la foto, está bien, y se guasea de nosotros. O no te acuerdas de la anterior, también te asustaste y después te reías encontrando la traca que nos quiere vender Isidoro en sus cartas. Además, madre si ya solo le quedan seis meses. Calla, calla,  decía ella, sin dejarse convencer, que aun no está aquí y le puede pasar de todo, decía mi madre alejándose de nosotros, que releíamos las cartas, y el pequeño Mariano preguntó ¿creéis que el calcetín estaría sucio? Anda so guarro, pues solo faltaba que colara el té con un calcetín sudado de cruzar el desierto.

            Y las carcajadas se escuchaban por toda la casa. Sí, contado desde esta altura en el tiempo, la mili de mi hermano mayor fue un gran acontecimiento para recordarle a través del tiempo.


Quirón