jueves, 7 de noviembre de 2013

RENCOR

No se puede ser feliz
Alimentando rencores.
La vida es corta… fugaz,
Y si te piden perdón,
Hay que saber perdonar
Quien no ha cometido errores.

Libera los malos sueños,
Abraza el sol cada día,
Respira libre y sin miedo

Lo que te ofrece la vida.

Espinas todos tenemos,
Unos menos otros más.
También hermosos recuerdos
Para hacerlas olvidar.

Despierta a la luz del día,
Huye de la oscuridad,
Y de errores cometidos
No culpes a los demás.

El rencor es vino amargo
Que te nubla los sentidos,
No permitas que te embriague
Si quieres tener amigos.

El rencor es un veneno
Que te impide respirar.
Arráncalo de tu mente
Y valora el verbo amar.
Quien navega en el rencor
Un día se puede ahogar.

Pide perdón y perdona
Si no quieres estar sola


Luna

jueves, 24 de octubre de 2013

DULCE MARÍA LOYNAZ

Poeta y narradora cubana, nacida en la Habana 1903-1997. Su infancia transcurrió en una casa del popular barrio cubano de El Vedado, donde había nacido y vivido la mayor parte de su vida..La lírica de Loynaz sedujo por su sencilla naturalidad y  ritmo.
                                                                                          
Fue presidenta de la Academia Cubana de la Lengua y miembro de la Real Academia Española  de la Lengua. En 1992 mereció,  por su singular obra poética, el Premio Cervantes.



JUEGOS DE AGUA
Los juegos de agua brillan a la luz de la luna
como si fueran largos collares de diamantes:
Los juegos de agua ríen en la sombra…Y se enlazan,
y cruzan y cintilan dibujando radiantes garabatos de estrellas…

Hay que apretar el agua
para que suba fina y alta….Un temblor de espumas
la deshace en el aire; la vuelve a unir…desciende
luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas…

Pero no irá muy lejos…Esta es agua sonámbula
que baila y que camina por el filo de un sueño,
Transida de horizontes en fuga, de paisajes
que no existen… Soplada por un grifo pequeño.

¡Agua de siete velos desnudándose y nunca
desnuda! ¡Cuándo un chorro tendrás que rompa el broche
de mármol que te ciñe, y al fin por la noche un instante
alcance a traspasar como espada, la Noche!


Este poema lo he rescatado de uno de los libros suyos, titulado: POEMAS  ESCOGIDOS.

Aconsejo su lectura, quizás no sea para leerlo de corrido, pero si para tenerle al alcance de la mano y en unos momentos de relax disfrutar de su lectura y grandeza de sus poemas.


Virpana

miércoles, 16 de octubre de 2013

El valor del NO


Me gusta la palabra “NO”, cada vez la uso con más frecuencia y creo que es una palabra que se utiliza demasiado poco, por eso nos va como nos va. Si sentimos que tenemos que decir NO y no lo hacemos,  algo nos corroe por dentro y eso hace que nos  sintamos  a disgusto.

Últimamente observo que a nuestra sociedad le cuesta decir ”NO”.  Parece que nos estén tomando el pelo, empezando por nuestros gobernantes que con la escusa de haber ganado las elecciones nos  sorben hasta el tuétano sin ningún miramiento y con una cara dura impresionante.

Ante nuestra cobardía, estamos dejando que nos arruinen, no sólo a nosotros sino también a nuestros hijos y a este paso hasta a nuestros nietos, porque  como esto continúe así, harán falta varias  generaciones  para recobrar lo  que conseguimos con mucha lucha y esfuerzo y  que éstos, a golpe de decretazo, se están cargando ante la impasibilidad de la mayoría.

¡Aunque luego nadie está contento! Sólo hace falta escuchar  algunas conversaciones en la cola del mercado, esperando la cita para el médico o cuando viene el recibo de la luz. ¡Pero nadie hace nada! O al menos muy pocos.

En cuanto a las ideologías, se están banalizando, metiendo a todos en el mismo saco, ¡y claro que viendo el espectáculo que dan algunos políticos no me extraña! Los votantes de la izquierda están muy cabreados, algunos de la derecha desencantados, los  pequeños empresarios asfixiados. Los únicos que están contentos son los grandes empresarios que, aprovechando el  tirón, se están forrando explotando a sus trabajadores y orgullosos de dar trabajo, ¡pero qué trabajo! También están contentos los ladrones legales que con toda su cara dura tiran de tarjeta Oro o reciben sobresueldos a costa del contribuyente.

Luego está el amiguismo, que utilizan los que llegan al poder. Su estrategia es quitar a una persona válida para poner a un amigo o familiar aunque no sepa hacer ni el huevo. Menos mal que de vez en cuando hay alguno al que no se le cumplen sus expectativas y tira de la manta y por eso nos enteramos.

También están los bancos, ¡que esa es otra! ¿Qué le deberán los partidos políticos para que sean intocables? Incluso cuando, para enriquecerse escandalosamente en nuestras narices, roban los ahorros a unos pobres confiados o echan de sus viviendas a quienes no pueden pagar esas hipotecas tan abusivas que ellos concedieron  a gente, a sabiendas que no las podrían pagar.

Estamos aguantando demasiado sin decir “NO”, pero que se anden con ojo que todo tiene un límite. Y mucho  cuidadito con bajar demasiado las pensiones, que cuando el abuelo no pueda mantener al resto de la familia se puede armar la gorda. Yo que “ellos” pagaría muy bien a los guardaespaldas y miraría antes de cruzar la calle, porque siempre puede salir algún descerebrado que antes de  suicidarse, se lleve por delante a más de uno y luego a lamentarse. No solo hay que salir a celebrar que ha ganado nuestro equipo, ¡que también!, hay que salir para que nos devuelvan lo que es nuestro y hemos conseguido con mucho esfuerzo.
Siempre se ha dicho que más vale un” NO” a tiempo y ese tiempo es ahora.

Quejío

EDUCACIÓN: DESPEDIDA Y ¿CIERRE?


Todo discurría según lo previsto. Se habían hecho los grupos de mañana, tarde y noche. Se habían inscrito el máximo de alumnos posibles para dar cabida a todas las solicitudes. Al no tener noticias de la Concejalía de Educación al respecto, darán comienzo los cursos en la fecha indicada. Se pulen los últimos escollos y todos los profesores están mentalizados para afrontar un nuevo curso.

Al finalizar el curso anterior, el claustro de profesores organizó los turnos y clases, teniendo en cuenta que el Ayuntamiento no ha puesto  ningún inconveniente al programa de clases regladas propuesto por la escuela. Ha pasado el verano, ha arrancado la actividad pre-curso y no se tiene ninguna noticia que revoque la propuesta.

         El teléfono, ese arma a veces terrible que nos hace llegar al instante las no deseadas noticias, suena. Es jueves y el curso comienza el lunes siguiente. “Pásese mañana por Recursos Humanos a firmar su liquidación, por finalización de su contrato laboral”. Así tres veces a tres excelentes profesoras. Suena la voz de alarma en la escuela. Tratan de informar a la concejalía que es imposible comenzar el curso sin las tres profesoras tal como estaba previsto y les contestan con “educación” que tienen que comenzar o serán expedientados.

         En mi tierra, esto se llama “puñalá trapera”. Esto me hace pensar que el equipo de gobierno del ayuntamiento no ha tenido ni argumentos ni valor para hacer las cosas como corresponden. A la propuesta de nuevo curso con turnos, clases y alumnos, si ya tenían previsto “prescindir” de tres educadores/as y si les importa que los ciudadanos/as que se iban a apuntar y que se van a quedar sin curso y que los profesores/as que no tendrán tiempo de encontrar otro empleo en educación, si es que lo hay, ¡tendrían que haberlo comunicado desde un principio!, pero claro, para que iban a pasar un verano con un colectivo de ciudadanos y educadores realizando protestas y acciones en contra de su decisión. A toro pasado ya veremos como lo capeamos, pero el daño ya está hecho.
         
         No sé en que universidad se estudia la carrera de político, pero estoy firmemente convencido que, de los que se debe prescindir es de los catedráticos de dicha carrera, ya que han obtenido un fracaso escolar muy superior a la media nacional.

         No estoy de acuerdo con la política que los actuales gobernantes aplican en educación y en otros campos, pero asumo que nos gobiernan por mayoría con los votos de muchos ciudadanos que han depositado su confianza en su partido. Pero exijo un respeto a los empleados y ciudadanos de nuestra ciudad y, si han de hacer las cosas como ellos las interpretan, que asuman sus actos y den la cara por ellos, si creen que lo están haciendo bien. Lo contrario, lo que han hecho, indica que no tienen la conciencia muy tranquila o temen sus consecuencias sociales, morales, laborales, económicas y políticas.

         ¿Con qué argumentos nos van a engañar en las próximas elecciones?


Rabo de lagartija

sábado, 25 de mayo de 2013

La vida es sueño y un sueño cuesta la vida



     
       Cuando no conciliamos el sueño, nuestro comportamiento no es el correcto, ni actuamos como lo hacemos de costumbre, porque el descanso lo necesitamos para reponer las fuerzas que gastamos durante el día y si el sueño no llega, no hay descanso.

         Cuando digo que el sueño puede costar la vida, es porque tengo una razón muy importante para decirlo. Si después de hacer una comida nos ponemos al volante, lo más fácil es que nos venga el sueño, y el sueño al volante es el peligro más importante de la carretera, pues en pocos segundos nos podemos dejar la vida en el asfalto, la propia y la de los que n os acompañen, siempre que no afecte a otros vehículos que circulen próximos.

         Hace unos días el sueño me jugó una mala pasada. Lo que otras veces me rondaba unos minutos y luego se pasaba, ese día no fue así, y durante unos cien metros me quedé dormido. En una autovía, a 120 kilómetros por hora, la distancia que se recorre en pocos segundos puede sotar la vida a varias personas, dependiendo del resultado, algo que nunca se puede saber o adivinar. El susto fue tan tremendo cuando desperté, que, aún estando en el carril adecuado y que la persona que viajaba a mi lado no se percató del hecho, el sueño que momento antes me atormentaba, desapareció como por encanto y durante el resto del camino ya no apareció de nuevo.

         
        Este episodio en mi vida, nadie lo sabría si yo no lo contara, pero lo cuento para que a nadie se le ocurra circular con sueño, pues en cualquier momento se pierde el control y el resultado nunca se puede saber y me temo, por desgracia, que muchas personas no lo pueden contar como lo estoy haciendo yo. Deseo que esto sirva de ejemplo para todos los que conducimos y, conste que a mi espalda hay más de 2 millones de kilómetros.

         Si el reloj nos marca la hora y no llegamos si paramos un poco, lo más probable es que no lleguemos nunca, y eso ya no lo podremos contar. Por el contrario, media hora no es más que eso, una espera, pero se llega.

Trotamundos

Vida y costumbres de un pueblo andaluz



Son las cuatro de la tarde y una amiga viene a casa, oye ¿qué haríamos para salir esta tarde de paseo?, mira tú le dices a tú madre que vienes conmigo, así podemos ir a “San Benito” y podemos ver a fulanito o menganito. Las madres no querían que se saliese decían “vas a estar mas vista que la olla los Morales”. Faltaba día para las tareas que había que hacer en casa. De momento cuando te levantabas, había un carrillo con seis cantaros y como poco había que ir al pozo a llenarlo siete u ocho veces; era agotador, tinajas, bidones, barreños, cubos, todo había que dejarlo lleno. Después había que dejar toda la casa limpia y muy a menudo ir a lavar la ropa a “pozo nuevo”, claro que quizás mi caso era un poco exagerado. Éramos nueve y además una peluquería que para abastecerla de agua era demasiado. Cada miembro de la casa realizaba unas tareas, dos de mis hermanas peinaban, otra bordaba y la más mayor cosía. Con los hombres no se podía contar, ellos tenían su trabajo y punto; excepto con el pequeño que la tarea del agua la tenía a medias conmigo.

La ropa, escasa por aquellos tiempos, la primera que llegaba se la ponía. A veces se montaba tal cisco que mí madre tenía que intervenir. Hubo una época que se llevaron las faldas con mucho vuelo y vaporosas, en casa solían perderse las enaguas. ¿Dónde están mis enaguas?, Decía una de mis hermanas indignada, la otra que la escuchaba salía rápido a la calle. Así estaba a salvo pues pronto se oiría otra voz buscando lo mismo, así que resultaba que llevaba tres o cuatro enaguas para aparentar estar más llenita y es que era muy alta y estaba como un espárrago.

Era un pitorreo, una de ellas es muy morena y la otra muy rubia, un día se tiñeron el pelo y se puso la morena de rubia y la rubia de morena, un pretendiente las confundió y todo lo que quería decirle a una se lo dijo a la otra y a su costa se divirtieron un montón. Recuerdo los atardeceres en verano. Me ponía un delantal largo, me sentaba en medio del patio con todos los preparativos para hacer el gazpacho en un dornillo (un recipiente de madera) y allí dale que te pego hasta que llegué a hacerlo muy bien. Fue la primera comida que empecé a hacer.


La víspera de San Juan, las mozuelas salían a coger flores si es que se las daban y si no a robarlas: albahaca, bella Luisa, rosas, claveles, palmarriza, todas las
clases de plantas que olieran bien, las echaban en agua por la noche, para lavarse la cara al día siguiente. Cerca de casa había un barrio de casas bajas y en todas las puertas había arriates, además había varias huertas; así que era fácil coger lo que no te daban. Esa noche parecía embrujada, algo de misterio había en el ambiente, no sé si la leyenda de que San Juan bendeciría el agua, o el olor que despedía aquel barreño o tal vez aquel cielo limpio cuajado de estrellas y sobre todo si en medio de la noche te despertaba una música que saltabas de la cama y por una rendijita veías al mozuelo que te echaba la serenata. Muchos, si no sabían cantar ni tocar la guitarra o el acordeón, contrataban a alguien que lo hiciera. Recuerdo una canción que decía así: “El aire de tú abanico olé y olé me tiene mareadito”.

Que bien lo pasaba cuando todos estábamos en casa, cuando no había que separarse para ir a la campiña a  las bellotas o a coger aceitunas. Que guapas que las veía a todas mis hermanas y cómo yo también tuve que salir corriendo a esconderme para que no me quitaran algo de lo que llevaba puesto.

                                                        Belades

Mi profesor preferido


           

           
         Nunca he tenido prejuicios a la hora de valorar a un profesor. Ni por la estatura, el sexo, la edad o por cómo se viste, he aumentado o disminuido mi valoración. Me importa mucho más lo que me pueda transmitir, la forma de hacerlo y sus valores humanos.

      He tenido bastantes profesores en mi vida: laicos, religiosos, de empresa, con carácter, sosos, extremeños o catalanes. De todos he aprendido algún conocimiento que me ha servido en la vida, en mi trabajo, en mi desarrollo personal y en el de la comunicación con otras personas. Algunos han tenido alguna influencia en la modelación de mi carácter. Otros, la verdad, no me acuerdo.

      ¿Qué idealización tengo sobre el profesor perfecto? Supongo que lo básico que cualquier persona pueda desear: Que aparte de tener buenos conocimientos sobre la materia, sepa transmitirlos. Que lo difícil te lo haga parecer fácil. Que lo aburrido y tedioso te lo presente como interesante. Que te implique en el aprendizaje con ilusión, como un reto divertido. Que te deje pensar y exponer tus ideas. Que tenga la capacidad de darte razones válidas en vez de imponer su criterio. Que no te compare con nadie y te valore por ti mismo, con tus limitaciones y capacidades.

      Que de vez en cuando rompa la rutina y prepare actividades lúdicas que tengan un componente pedagógico y otro festivo. Que se ponga a tu altura y se interese por conocer cuales son tus metas y tus desilusiones. Que trate de hacer la clase lo más participativa y agradable. Me pasa como con los curas de la iglesia. Que dependiendo quien celebre la misa, se me pasa más rápida y amena o me aburre solemnemente.

      Y, sobre todo, que te respete como ser humano, aunque ello no quite que, dado el esfuerzo que el profesor realiza para enseñarte conocimientos, nos exija el mismo respeto y atención que se merece.

      Por suerte, tengo muchos profesores, con nombre y apellido, que se ajustan a esta idealización, pero como creo que me olvidaría de alguno, proclamo a todos, en mayor o menor grado, culpables de ser lo que soy, referente a la cultura, educación y gustos literarios.

Rabo de lagartija