domingo, 15 de mayo de 2016

conciencias dormidas




Orgías de basura creadas al resplandor de lo excesivo,
del desarrollo para tapar las inmundicias del poder,
 nos descubre lo inmoral del desarrollismo capitalista.

Hacinados, sudorosos y ciegos:
 como bueyes camino del matadero,
 en manadas, nos conducen,
nos trasladan, creando para nosotros mundos maravillosos,
 dislatadas diversiones, placeres sin cuento.

El hilo invisible tira y tira sin parar.
 Seguimos la flecha sin pararnos a mirar,
 no vemos, no se ve más que la flecha.

Conciencias dormidas,
pasotas ignotos, dormidos anhelos,
depauperados afanes, caducas almas
parca expresión, lacónico ardor, sucinto deseo,
corta la pasión de una sociedad  inconsciente,
que pasa mansamente atada a un cordel,
derechita al precipicio de sus funciones como ser pensante.

QUIRÓN

En un lugar de La Mancha...





            Durante la noche había estado lloviendo incesantemente, lo que nos llevaba a pensar a que quizás tendríamos que suspender el viaje que habíamos organizado realizar al día siguiente, pero según iban pasando las horas la lluvia se fue alejando, dejando paso a una mañana donde el sol imponía su reinado.

            Después de desayunar, y una vez comprobadas las maletas, nos dirigimos hasta donde estaba estacionado el coche. Una vez tuvimos colocado el equipaje emprendimos la marcha.

            El lugar donde nos dirigíamos era el pueblo natal de mi madre, situado en un lugar de La Mancha, y  donde también tuvieron lugar una parte de mis vivencias infantiles. Ahora, después de años de ausencia, regresaba de nuevo a él y me preguntaba qué quedaría de lo que mi mente recordaba de aquel tiempo.

            El coche proseguía su marcha. A lo lejos se divisaba una casona, según nos íbamos acercando pudimos comprobar que se trataba de la Venta de Don Quijote, cuya entrada la franqueaban las estatuas de hierro del hidalgo caballero y su inseparable y fiel escudero, que invitaban a todo aquel que llegaba hasta el lugar a entrar en su interior y descubrir el mágico mundo de los tiempos.

            Después de recorrer el  lugar y ver todo lo que lo rodeaba, volvimos a continuar nuestro viaje.

            Continuaba nuestra marcha cuando, en lo alto del monte que se divisaba en la distancia, se podían ver cinco blancos molinos de viento que miraban como fieles guardianes al pueblo que se situaba debajo de ellos. Al volver a verlos, recordaba las veces que los había contemplado junto a mi abuela, cuando me llevaba hasta el pueblo que tenía frente a mí. El recorrido hasta él lo hacíamos caminando, nos separaban 5 Km. Cuando divisábamos los molinos sabíamos que pronto llegaríamos hasta el lugar. Una vez allí, cuando mi abuela había terminado lo que tenía que hacer en este pueblo, me llevaba a la pastelería situada en el centro de la plaza y de donde salía un dulce olor, y entrando en ella me compraba una golosina que yo saboreaba, mientras nos dirigíamos, esta vez, a coger el coche de línea que nos llevaría de regreso a casa
.
            Tan distraída estaba en mis pensamientos que tuvieron que avisarme que estábamos llegando. Allí  frente a nosotros la cuesta y detrás los tejados de las casa del pueblo. Al tomar el desvió que nos conducía hasta su interior me preguntaba: ¿Cuantas personas de mi infancia seguirían en el lugar? ¿Me hablarían sus calles de mis pasos infantiles?

            Cuando aparcamos el coche en la plaza, salí de él dispuesta a recorrer sus calles y recuperar por unas horas los recuerdos de aquel tiempo en aquel lugar.

            En un lugar de la Mancha de cuyo nombre sí quiero acordarme…


I R I S

Vivir el día a día





                El despertar cada día
                nos señala un modo de ver las cosas,
                esperamos encontrar cosas buenas,
                deseamos que todo esté en su sitio,
                que los pasos no sean en falso,
                y las personas nos comprendan y
                reciban nuestras opiniones de buen grado.

                Y es aquí donde está la clave,
                cada cual ve las cosas de una forma,
                Cada uno interpreta su papel según lo ve,
                Y otros nos dejamos llevar por los demás,
                Unos, por la prensa, otros por la tele,
                Por los tertulianos, que cobran su buena pasta,
                Y pretenden llevarnos a sus pareceres y opiniones,
                Y en una buena parte lo consiguen,
                Y ese es diálogo diario de las tertulias.

                Afortunadamente, tenemos la calle,
                donde podemos pasear, encontrarnos
                con personas conocidas y cambiar impresiones,
                decirnos lo que pensamos de unos y otros,
                no dejarnos que nos coman el coco con sus temas,
                temas que, siempre acaban en lo mismo, política,
                algo a lo que parece que todos están dispuesto a llegar,
                y que, por otra parte, todos odiamos tanto,
                odiamos porque lo vemos y oímos, nos irrita,
                cuando hay tantos asuntos que merecen la atención,
                y que cada cual los enumera a su placer y antojo,
                siempre con la vista puesta en lograr algo,
                esto es algo que pasa día a día y en cada uno.

Trotamundos

domingo, 8 de mayo de 2016

El agua, la lluvia





                   El agua es vida.
Sin el agua, qué,
pero él hace daño
y también causa muertes.

Es como la velocidad.
Si es la adecuada es buena,
si es excesiva una condena.
Seamos prudentes.

El agua no avisa de su fuerza.
Se presenta y descarga,
descarga si miramientos,
no importa el lugar ni el momento,
con inmensa fuerza y castigo,
o… lluvia serena y deseada.

La lluvia provoca imágenes ocultas,
cortinas que cubre la visión,
espumas siderales de su fuerza,
remolinos de espuma y niebla,
imágenes de fuerza y miedo.
Belleza en bravura en las cascadas,
belleza en la suelta de las presas,
atronador el ruido de su fuerza,
misterioso y confuso su pode,
respeto y miedo en el rugir
de las cascadas, temerosas del desagüe.

Dame agua de tu fuente,
dame de tu boca un beso,
dame de beber serrana,
dame que yo quiero eso.

Agua fresca de tu fuente,
para apagar mi dolor.
Tu presencia me da suerte.
tu voz me quita el calor,
y el agua me hace quererte.


Trotamundos

M. Rivas - Espinas y golondrinas (EL PAIS 27-3-2016)





Las autenticas procesiones de Semana Santa de este año
 son las de los refugiados que llegan a Europa.
¿Cómo se trataría hoy la muerte de Cristo en las redes sociales?
¿Cuánto tiempo seria trending topic? Es posible que mucha gente
 de vacaciones en Semana Santa, ni se enterase.
Supongo que habría un montón de curiosos haciéndose selfies con el fondo del crucificado.
Pidiéndole  una última sonrisa: “¡No te lo tomes a la tremenda, Inri!”.
 Imagino al que dirigió el flagelo y la coronación con varas trenzadas de espinas
explicando a cámara que no se trataba propiamente
de una tortura, sino de mantener una tradición.
Recuerdo unas declaraciones de un exjefe de la PIDE, la policía política
de la dictadura portuguesa, en las que negaba que se torturase a los prisioneros:
“Se trata sencillamente  de causarles cierta incomodidad”
-¡Pero este eccehomo está chorreando sangre por la cabeza!
-nada hombre. Un poco de incomodidad.
Y seguramente Poncio Pilatos, después de hacerse rogar,
comparecería al fin en pantalla de plasma para lavarse ante la audiencia:
“Aquí que cada vela aguante su palo y a ver qué futuro le dejamos a nuestros antepasados”
No faltaría la avalancha de Haters (odiadores) con su particular
 Shitstorm(tormenta de mierda), humillando a la victima
Y jaleando a los opresores:”Houdini ya se hubiera fugado”
“El Rey de Reyes era un perroflauta”, “Baja de la cruz, Mesías”,
Que ya se han pasado los quince minutos de posteridad”,
“¡El muchacho de Nazaret consiguió ser Dios en prime time!”
 Debe de ser el oficio de escritor, esa disposición al enigma, que
siempre tuve dificultades para saber de qué lado estaba
 en la frontera de la ficción y la realidad.
Por eso de niño evitaba las procesiones de Semana Santa.
Tiraba o me soltaba de la mano de la madre y escapaba  cuando aparecían
 las formaciones de encapuchados morados,
el redoble intimidante de los tambores,
los guardias escoltando al Cristo.
Borges se horrorizó con razón ante un estúpido soneto antisemita de Góngora
En el que se burlaba de un auto de fe, en Granada,
Que se limitaba a un solo quemado vivo: “Cinco en estatua/ solo uno en persona…”.
¡Pobre cartel, pobre espectáculo!
Para mí, en la infancia y más tarde, aquel ritual de Semana Santa,
 Aquella forma de exhibir el crucificado, representaba,
sin más retoricas, el triunfo del miedo.
En tiempos, asistí  a los oficios, a los pasos del Calvario, y lo que me
 quedó de todo ese relato fue aquella interpelación tremenda del chico
arameo: “eloi, eloi, lamá sabactani”(Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?).
podría decir que soy atea. Eso respondí muy segura a unos amigos en Belfast,
hasta que hicieron tambalear con la respuesta:
“si pero ¿eres ateo católico  o ateo protestante”.
Sea lo que sea, Cristo situó la igualdad en el núcleo y la creación,
y ya no hay quien la arranque de ahí ni con la bomba de hidrogeno.
Y su revolución transformó también para siempre el relato literario.
En la antigüedad estaba muy diferenciado el estilo sublime
 (sermo sublimis) y el popular(sermo Humilis).
El relato de la pasión de Cristo revienta esa convención.
Escribe Erich Auerbach en su genial Mimesis: “Que el Rey de Reyes
hubiera sido escarnecido, escupido, azotado y clavado en la cruz
como un vulgar criminal, está narración aniquiló por completo,
al penetrar a fondo en la conciencia de los hombres,
la estética de la separación  de estilos.
Las más autenticas procesiones de Semana Santa de este año
Son los refugiados por las fronteras de espinas envueltas en brumas de Europa.
Desde que falleció ahogado Ailan Kurdi,
 han muerto más de quinientos niños en ese éxodo.
Se calcula que más de diez mil niñas y niños han desaparecido.
Lo más probable, secuestrados y sometidos a tratos que harían
Saltar las entrañas de un Smartphone de última generación.
Son nuestros eccehomos y eccehomas, y lo mismo ha ocurrido,
y  está ocurriendo, con un gran número de mujeres.
No sé si Dios es, pero si es, es pequeño y mujer.
Y desde luego lleva una corona de espinas.
 Flagelados y con espinas salieron cientos de miles
de personas exiliadas de España en 1939. Y una gran parte
fue salvada en una operación recogida mucho más complicada que la actual:
había que cruzar el Atlántico para llegar a Chile o a México.
Este país México, hizo infinitamente más en un año por los españoles
que lo que España ha hecho por todos los refugiados del Mediterráneo.
En los momentos límite, decía Albert Camus, solo hay dos partidos:
el de la humanidad y el de la inhumanidad.
Europa se jodió históricamente cuando triunfo el partido de la inhumanidad.
 Y parece que quiere volver a asomar.
Dicen que se conservan setecientas espinas de la
corona primitiva de Jesús  y que en España hay unas cuarenta.
La mayoría están en Notre Dame, junto con un clavo de la cruz.
Dicen también que parte de esas espinas reverdecen. Eso sí que me lo creo.
Y también creo en las golondrinas, esa incorporación popular al relato de Cristo.
Fueron ellas las que lo aliviaron de las espinas.
Espero que este año la primavera de Europa se llene de nubes de golondrinas.


Recopilado por Quirón

Amordazado





Rodar con la cabeza erguida
entre lanzas apuntando,
sintiendo la frente herida
de aquellos ojos mirando.

Caminando por la vida
con el aliento a la espalda,
sintiendo el dolor agudo
de quien maneja la espada.

Vivir una vida entera
sin levantar la cabeza,
siempre temiendo el castigo
de quien no siente tibieza.

Levantarte cada día
sintiendo un peso en las sienes,
las expresiones truncadas
y acatar los parabienes.

Siempre esperando ese día
para decirlo bien alto,
para decirlo bien fuerte,
¡tú ya me tienes muy harto!


Trotamundos

La leyenda del lago





Su origen ya contiene un halo  de misterio. Se alimenta el lago de los acuíferos procedentes del norte y el oeste, en la zona de la Alta Garrotxa. Desde allí las aguas se filtran y corren a través de una red de canales, conocida como el “acuífero confinado”. de pronto brota el agua hacia el exterior  formando una cuenca que fascinó al hombre del Neolítico, que se estableció en uno de los recodos  del lago hace 7.000 años.

Dorado, azul turquesa, verde esmeralda, gris, rosado, lila…, así es este legendario lago según lo refleje el sol o la hora del día. Es un recorrido fascinante por las fantasías del pasado y del presente de este mágico rincón de provincias.

Un arqueólogo decía de los habitantes  neolíticos del lago: “Tan sólo la tecnología nos separa de ellos”. El motor de sus vidas entre estos sauces llorones era el mismo que el nuestro: “Buscar la paz y la tranquilidad propia y la del clan”. Sin embargo, era distinto el entorno hace millones de años. La atmósfera a la orilla del río era propicia al misterio, a ocultar secretos, donde pescar los preciados triops, un crustáceo prehistórico, cuyo rastro se pierde en el origen de los tiempos.

Este misterio que envuelve las enigmáticas aguas del lago, es aún mayor cuando recorres el perímetro y te encuentras con unos parajes que son el marco adecuado para hacer volar la imaginación qué, como veloz saetilla que se escapa rauda de los pliegues sugerentes del alma, se pierde... Es sorprendente la facilidad con la que el lago cambia el color de sus aguas. Al alba refleja por toda su superficie los destellos dorados del sol que se multiplican en el ondulante movimiento de la brisa sobre la superficie dorada.

Por la mañana se vuelve azul turquesa, verde esmeralda o gris claro. De lejos le da un toque tornasolado que ensombrece algunas zonas más profundas, donde abundan las algas. Todo depende si brilla el sol o si sopla el viento. Si esto ocurre, sobre todo al atardecer, el agua coge tonos rosados y lilas. Si llueve, el lago se escapa de sus límites, huye y sus aguas inundan todo a su paso: caminos y prados son anegados y la niebla se desliza silenciosa expandiéndose como un suave manto  temeroso sobre las aguas, hasta convertir el paraje en un tenebroso y extraño misterio.

No es de extrañar que una antigua tradición situara aquí  la morada de un temible dragón, y que de eso quede el Hoyo del Dragón. Una historia que hunde sus raíces en un pasado tan lejano como pantanoso, de cuando el lago inundaba el paraje de la Draga y así se canalizaba a través de una grieta en una roca. A partir de esta hendidura, el agua bajaba como en un embudo y producía tal ruido que parecía que el dragón monstruoso se estuviera tragando a todos aquellos que se acercaban al lago confiados por su belleza.

Un historiador local cuenta que hace suponer que los hombres del Neolítico que vivían cerca de las aguas del lago empezaran a contar historias fantásticas de esta grieta. Descubrieron  el lago y aprovecharon las posibilidades que sus aguas les ofrecían. Y su leyenda terrorífica les servía para  ahuyentar a posibles asentamientos de otras tribus no convenientes…  
       

QUIRÓN