viernes, 17 de octubre de 2014

Vacaciones




   Después de varios años sin haber podido ir de vacaciones, este año he estado una semana en la playa, con mi hija y su marido.

    Fuimos a Fuengirola, Málaga. Disfruté del mar y del sosiego que me produce. Visitamos diferentes pueblos de la zona. Por ejemplo, Mijas, que es un pequeño pueblo de casas blancas, muy bonitas. Conocimos Marbella y me sorprendió gratamente  pasear todas las callejuelas que desembocaban en la plaza de los Naranjos. También fuimos a Puerto Banús, un lugar de lujo que me hizo pensar en la desigualdad de la sociedad. Por último, conocimos Málaga ciudad, un día de mucho calor, que me permitió ver lo bonito de las calles del centro y lo abierta que es la gente.

    Algo que me llamó mucho la atención en  este viaje fue un viejo castillo que hay en Fuengirola, donde había un mercadillo medieval que visitamos, y me compré una pulsera de plata.

    Estas vacaciones para mí ha n sido unos días donde he podido relajarme y disfrutar de una buena convivencia con mis hijos, visitando una parte de España que no conocía.


Blanca

Información sí - Desinformación no




En España se ha dado el primer caso de Ébola. Después de conocer la noticia no tengo por menos que mirar hacia atrás y recordar lo sucedido en las últimas semanas: cómo fue traído dicho virus al permitir la entrada a nuestro país de dos médicos cooperantes infectados por dicha enfermedad.
Días antes de la llegada del primer enfermo los responsables del ministerio de sanidad y afines nos estuvieron vendiendo que nuestro país estaba preparado para atender al primer infectado de Ébola. Nos mostraron el avión con el equipamiento previsto para el traslado así como la burbuja donde aislarían al enfermo. Nos mostraron todo ello con alto grado de quijotería y no tuvieron el menor temor a que este  proceder pudiera tener graves consecuencias, como las ha tenido.
Y si esto no fuera poco, pusieron la guinda al decir que todos los gastos correrían a cargo del gobierno. Se les olvidó decir que el dinero salía de los contribuyentes, muchos de los cuales tienen graves problemas para sobrevivir.
Llegó el día en que trajeron al primer cooperante infectado por el virus del Ébola. Todos los medios de comunicación nos mostraron las imágenes de la llegada como si se tratara de una película. Días después el enfermo falleció.
Unas semanas después se repitieron las mismas imágenes y, al igual que en la vez  primera, el enfermo también falleció por la gravedad del estado en que se encontraba.
Es cierto que es una buena acción ayudar a los enfermos, pero dicha ayuda se ha convertido en un grave problema de imprevisibles consecuencias.
Días después otra noticia ha saltado como un aldabonazo. Una de las enfermeras que atendió a los afectados ingresados en el hospital se había contagiado por el mismo virus.
Desde el gobierno se ha tratado de echar balones fuera; según algunos miembros del gobierno se actuó de acuerdo con el protocolo. Había que buscar un culpable de lo sucedido y ellos lo encontraron en la auxiliar infectada; no sólo lo han dicho sacando pecho si no que han cargado sobre ella todas las negligencias de las que ellos son culpables.
 Las informaciones que se van conociendo sobre cómo se ha tratado a la auxiliar de enfermería infectada del Ébola: cuando ésta se sintió mal y puso en conocimiento su estado al centro donde había estado cuidando a los enfermos de Ébola y cómo estos responsables del centro no le dieron la importancia que el caso requería, dejándola sin control con el peligro que esto suponía para ella y para los que la rodeaban.
Desde mi rincón culpo a los responsables de traer a nuestro país a las dos personas infectadas por el virus del Ébola; por su poca previsión del peligro que esto acarreaba por la mala gestión de las personas responsables del ministerio de Sanidad. No sé qué consecuencias políticas tendrá para todos ellos su mala gestión, pero viendo cómo se resuelven otras incompetencias, no será difícil imaginar que ahora tampoco pasara nada y mientras, el pueblo mirará a su alrededor queriendo escapar de este peligroso virus
 Iris 


lunes, 13 de octubre de 2014

La soledad



     


     Hasta hace poco tiempo pensaba que la soledad era algo negativo. Creía que sólo te podía traer tristeza y desánimo. Quizá porque las personas que hemos tenido pareja, nunca llegamos a pensar que un día podríamos quedar solas. De alguna forma, todas nuestras preocupaciones o necesidades las teníamos cubiertas, porque podíamos hablar con  nuestra pareja. A veces no estábamos de acuerdo, pero había un diálogo en el cual era bueno contrastar opiniones de tus hijos, de la familia, de las cosas positivas o negativas que ocurrían en la sociedad.

    Cuando, de repente, no disponemos de esa compañía, piensas qué es lo que vas a hacer con todo ese tiempo que tienes para ti sola. Puedes quedarte en casa recordando tiempos pasados que fueron mejores, pero esos recuerdos no te ayudan para vivir el presente. O también, puedes pensar en la soledad como algo positivo, porque, al disponer de tiempo, puedes hacer cosas que nunca pensaste que harías. Ahora puedes desarrollar actividades, que las tenías en tu mente, y por falta de tiempo no podías centrarte en ellas. También creo que tienes más interés por vivir la vida de otra forma, más a pie de calle, interesándote por pequeñas cosas que en otros momentos pasaban desapercibidas. Que puedes ser más tú misma, porque dispones de tiempo.

    Diría muchas cosas sobre lo positivo que tiene la soledad, pero simplemente vivirla con ilusión, puede hacer que algo que se nos planteaba como doloroso, nos haga renacer nuestro entusiasmo para vivir el día a día.


Blanca

martes, 7 de octubre de 2014

Los sudores del escritor



Un chispazo de idea en tu cerebro puede dar lugar a una gran novela. La inspiración es efímera, tardía, se hace de rogar la mayor de las veces. No se debería escribir por obligación si no por placer.

 Los grandes escritores de la historia, hasta nuestros días, han estado en posesión del don de saber lo que quieren escribir y cómo lo escriben. Muchos de ellos alcanzaron la fama a posteriori. Hoy en día, no sólo hay que crear un buen relato para que llegue al gran público. Tienes que tener a tu alcance varios parámetros: Ser ya un consagrado en la materia. Tener conocimientos editoriales que se hagan cargo de su publicación. Contar con medios de comunicación que lancen tu obra al mercado. Y, lo más importante, tener un respaldo financiero para asumir todos estos costes.

Hoy se escribe sobre cualquier tema. Siempre hay un público al que le puede interesar esa materia aunque sean minorías. Desde temas vanguardistas a los históricos. Novela negra a la romántica. Temas sociales, psicológicos, espirituales, pedagógicos, religiosos, surrealistas, graciosos, poéticos.

Muchos de estos creadores literarios llegarán al final de su carrera sin pena ni gloria. Otros, con una sola obra  serán conocidos. Les quedará el hándicap de mantenerse en la cresta de la popularidad con nuevas creaciones que estén a la altura de la primera. Un trabajo bien hecho requiere mucho tiempo de planificación, búsqueda y estudio de datos y conocimientos sobre la materia que se escribe. A todo esto hay que sumarle sinsabores, bajones de ánimo y, sobre todo, una gran imaginación y fantasía para que lo que escribes no se quede en un aburrido relato de unos hechos y cobre vida propia que transmita sensaciones y emociones al futuro lector.

Si eres capaz de lograr que todo lo antedicho se haga realidad, que la suerte te acompañe.

Rabo de lagartija

Cada día




 
Cada día florece una noticia llena de espinas.
Cada día los españoles nos llenamos de orgullo, por saber la clase de personas que tenemos al frente de nuestros derechos y deberes.

Cada día, las noticias nos irritan y acongojan.
Cada día, nos sentimos ninguneados.
Cada día dudamos más de todo y de todos.
Cada día nos sentimos más indefensos y tristes.
Cada día confiamos menos en todos y digo en todos.

Las pantallas de la tele les sirven, a los que viven de nuestros impuestos, para lavar su imagen. Nos cuentan cosas que luego son todo lo contrario. Aparecen como benditos, y luego son como bandidos, roban y engañan. Los hay que nos conducen a la huelga, y luego ellos se llenan los bolsillos. Directores que aparecen respetuosamente limpiando las arcas de la empresa, ilustrísimos que el tiempo pone en vergüenza sus actuaciones. Cada día, a las personas de este país, nos da más asco tener que consentir tanto robo, tanto  desprecio, tanto listo que nos haga tanto daño. Porque no se salva ninguno que, teniendo la oportunidad, no se manche las manos con los billetes, esos que el pueblo no conoce, porque sólo ellos los usan y los llevan y no los traen. Y cada día aparecen más y más con las manos manchadas y la corbata limpia.

Mucho tiene que aprender este pueblo que se llama ESPAÑA, para que los que vienen detrás no sean ninguneados como lo somos nosotros. Para que no permitan los abusos y desmanes de banqueros, empresarios, gobernantes, sindicalistas, ayuntamientos y tantos otros, que en cuanto pueden, nos dejan con el culo al aire.





Trotamundos

miércoles, 1 de octubre de 2014

Era el verano de gracia de 1947



  Una  de las cosas buenas que tiene el verano es, que tiene de 6-8 horas que las tienes que pasar recogida y a la sombra. Te da tiempo a pensar y sobre todo a mi edad a recordar, para eso  tienes que meterte en tus intersticios, allá adentro en tu mismidad y comienzan a aparecer en tu memoria pequeños datos a los que se acercan otros y así hasta sumergirte en tus 7 años y encontrar el nacimiento de tu cuarto hermano pequeño y como los aconteceres se sucedían  en mí memoria  como si estuviera allí, como cuando era pequeña y los vivía.
En Sepúlveda, al pie del puente grande, que cruza el desnivel del río Caslilla y que da entrada y salida a la carretera general que de Segovia nos lleva a la antigua Sepúlveda, se encontraba una tenería. Allí en los años 40-50, se mataban todo tipo de equinos: muchos burros, algunas mulas y los menos caballos y yeguas.
 La tenería estaba regentada por una familia palentina que llegada de su tierra había hallado acomodo entre nosotros. Se trataba de un padre y sus dos hijos, Dámaso y Esperanza.  Ésta a su vez estaba casada y  tenía dos niñas, alquilaron su casa en la plazuela enfrente de la nuestra. Ellos vivían dos metros por encima de la carretera general de Segovia y nosotros que vivíamos dos metros por debajo. Aquel tramo se llamaba carretera de Santiago porque nuestro barrio tenía el nombre de la iglesia románica semiderruida (pero todo un monumento). Recuperado en parte en los 90 del siglo pasado para recrear las Hoces del Duratón, su fauna y flora, como  Parque protegido de las hoces del Duratón.
En la tenería se sacrificaba a los equinos y se trabajaba en las pieles y en el despiece de los animales que eran comercializadas (no allí pero si en Segovia). Yo recuerdo que venían furgonetas viejísimas que cargaban en la tenería y se iban. Mi madre decía: luego lo venden en las tiendas como chorizo el Acueducto.
             También recuerdo como el padre de Esperanza cuando subía de la tenería muy tarde a veces sacaba lonchitas muy finas de carne oscura y casi seca y nos las daba a los chicos y chicas que estábamos jugando, de esto poquito, que es muy caro decía, y se ponía el dedo en la boca y decía silencio chicos que estoy cansado y quiero irme a la cama (aquella carne seca estaba riquísima). Así que no hacer ruido ¡eh! Y se metía en casa seguido de su familia. De  aquella manera se terminaba la tertulia de todas las vecinas desde la caída de la tarde. Que lástima pero no recuerdo el nombre del padre de Esperanza porque lo veíamos poquísimo y murió pronto y de repente.
Manoli y yo íbamos con las hijas de Esperanza a párvulos con Dª María. No teníamos que recorrer 20 metros y ya estábamos en la escuela, que era muy divertida y cuando salíamos jugábamos un ratito en la plazoleta de arriba y a comer, para volver con Dª María.
Les había ido bien con la tenería en los tiempos peores del hambre, porque como nada se tiraba, el negocio funcionaba e inclusive daban trabajo a otros hombres del pueblo en la tenería. La cecina en Sepúlveda no se comercializaba, pero Esperanza le contaba a mi madre que su padre sacaba buen dinero de la cecina en Castilla la Vieja: Palencia, León, Zamora o Valladolid. Jamón no comerían pero cecina sí. Era algo que se valoraba mucho en su región. Ella de vez en vez nos mandaba con alguna de sus hijas unas lonchas envueltas en papel de estraza.
1947 fue un mal año para nuestros amigos. El padre que estaba en Palencia negociando su cecina y su carne, se quedó sentado esperando al tratante con el que comercializaba sus productos. Un ataque al corazón se lo llevó de repente. Esperanza muy avanzada con su embarazó tuvo que trasladarse a enterrar a su padre en su pueblo. Regresó y  unas semanas más tarde su hermano en el deshuese de un animal se le fue la cuchilla y se cortó en el brazo, ella le curó como tantas veces, pero su hermano se despreocupó y se presentó la gangrena y no hubo antibiótico que parara aquello, le cortaron el brazo en Segovia, pero no hubo solución y se murió. Mientras, a Esperanza con tanto sufrimiento se le adelantó el parto. Y aunque la niña estaba bien la madre estaba destrozada y sin saber qué hacer con todo aquello, que desgracia señor.
 El caso es que mi madre por esos días dio a luz a nuestro hermano pequeño Mariano.    Mi madre subió a casa de Esperanza habló con ella y la dijo, mira tú vas, entierras a tu hermano, piensa que tu hija te espera, y por ella tienes que tener cuidado de ti, tienes que ordeñarte como si lo hiciera la niña para que no se te retire la leche. Vete tranquila que hasta que tú no vuelvas yo tendré mellizos un chico y una chica. Y de ese burro no la bajo nadie.
 El resto de vecinas la animaron a aceptar la idea de mi madre. Esperanza decía por Dios, es que no veis como está Paquita, es que está en los huesos a ver si por cuidar de mi niña la pasa algo, y ellas la contestaban, ¡mujer! que nosotras también estamos aquí, y no la vamos a dejar sola. Tu cuídate sigue los consejos para no perder la leche y regresa. Esperanza regresó y encontró a su hija perfectamente cuidada y ellas siguieron su amistad como si tal cosa.
Es para mí tan lógico ese comportamiento de mi madre, como enternecedor su recuerdo y humanidad. Pero no de ser humano, no. De humanismo. De ver a “Esperanza y a su hija como al centro del mundo” “a igual altura que su pequeño retoño”. Ella delgadísima, pequeña, trabajadora y humanista. Y  única para mí.

Quirón

Carretera 1313




                Vive Dios cuanta nobleza
                Tenemos en esta España,
                Y digo cuanta grandeza
                O mi corazón me engaña.

                Es ibérica esta tierra
                Y está llena de caudales,
                Pues la historia lo demuestra
                Con baúles a raudales.

                Ya decían los de antaño
                Tanto tienes tanto vales,
                Y lo saben unos pocos
                Los que amasan los caudales.

                Y llegó la democracia
                Y también las votaciones,
                Unos ganaron en gracia
                Otros ganaron millones.

                Si se cobra del estado
                Lo de menos es la paga,
                Lo que importa son los sobres
                Porque el pueblo es el que paga.

                Entre Suiza y Andorra
                Y paraísos fiscales,
                Los hay que viven de gorra
                Y otros usan los costales.

                Los billetes de quinientos
                El pueblo no los conoce,
                Porque los listos los usan
                Para sus vicios y el goce.

                Ahora estamos entendiendo
                Lo que siempre sospechamos,
                Como nos roban al pueblo
                Los mismos a quien votamos.

                No queda ningún despacho
                Ni tampoco negociado,
                Que tenga las manos limpias
                Porque todos han robado.

                Hay personas en la cárcel
                Por robar para comer,
                Los hay que están en la calle
                Robando para el placer.

                Castigan a una persona
                Por robar cuarenta euros,
                Los hay que roban millones
                Y pasan la vida en pleitos.

                Yo recuerdo aquel cantar
                De aquel grupo que decía,
                Si yo tuviera una escoba
                Cuantas cosas barrería.

                Ya se ha empezado el melón
                Y esperamos que algún día,
                Limpiemos con nuestros votos
                El robo y la hipocresía.


Trotamundos